El Asesino de Tacubaya

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Esta historia es macabra pero por otra razón completamente diferente a la que os solemos contar.

Esta vez os traemos la historia del asesino en serie más famoso de México. Gregorio “Goyo” Cárdenas Hernández, nacido en 1915. Goyo, como era conocido popularmente, tuvo una relación enfermiza con su madre. Que era sumamente posesiva.

De muy pequeño sufre una Encefalitis sumamente grave y temprana que le causa un daño neurológico irreversible. Esto le provocó por un lado, no poder controlar el esfínter y por otro, tener un comportamiento sumamente anormal para un niño de su edad, especialmente despertó una crueldad extrema contra los animales.

A sus 23 años se casó con Sabina Lara González. Aunque el matrimonio apenas duró unos meses.

Su nivel de inteligencia es altísimo y es un estudiante increíblemente capaz y con notas sumamente altas, a tal grado, que la misma compañía petrolera más grande del país PEMEX, le otorga una beca para que obtenga estudios académicos y colabore con la empresa. Con lo que logra por fin independizarse de su madre.

Hasta aquí parece la fórmula típica de varios de los asesinos en serie más famosos de la historia. Inteligente, relaciones enfermizas con sus padres y crueldad animal.

Goyo renta una casa en Tacuba nº20, la casa “del Mar del Norte”. Muy cerca del centro histórico de México y bastante cerca de la casa de infancia del narrador de la historia.

El 15 de Agosto de 1942 decide recoger a María de los Ángeles González, alias “Bertha” una prostituta menor de edad. Bertha sólo tenía 16 años.

Después de mantener relaciones sexuales con Bertha, esta decide usar el baño, es aquí cuando Goyo aprovecha para asesinarla con un cordón del zapato y decide enterrarla en su muy pequeño jardín.

Goyo no tardó mucho en volver a actuar y solo 8 días después elige a Raquel González León, otra vez una chica menor y prostituta. Esta vez y después de tener relaciones íntimas con ella, la chica se ve sumamente atraída por la increíble y grande biblioteca de Goyo. Y mientras hojea uno de sus libros, Goyo vuelve a buscar el cordón del zapato y realiza exactamente el mismo asesinato que cometió hace solo unos días.

Al parecer Goyo no podía mantener tan a raya su necesidad de ir a cazar y esta vez solo 6 días después, solicita los servicios de Rosa Reyes Quiroz.

Goyo había descuidado completamente su entorno, el frenesí de ir a cazar causó que descuidara su casa, su entorno y sus precauciones. Al llegar a la residencia, Rosa lo encuentra todo sumamente sospechoso y sucio. El estado de toda la casa es un caos. Y decide marcharse de la casa antes de poder tener un encuentro íntimo. Goyo no puede permitirlo y se abalanza sobre ella. Rosa está un poco más curtida y al parecer es más grande que las chicas anteriores, así que empieza a defenderse. Después de una lucha violenta, Rosa sucumbe a la fuerza de Goyo.

Sin embargo, Goyo no solo ha descuidado su casa, si no que por primera vez tiene una lucha, y no solo eso, debido al rigor mortis, Rosa se queda con una expresión de terror en la cara. Para Goyo es un golpe duro. Que una de sus víctimas no esté con una expresión de paz le afecta rotundamente.

Pero sus problemas no terminan ahí. Al ir a enterrarla se encuentra con que su patio es demasiado pequeño para 3 cuerpos, así que decide amarrarla de pies y de manos antes de enterrarla.

El último crimen de Goyo fue solo 4 días después y no tuvo nada que ver con su modus operandi habitual.

Goyo llevaba mucho tiempo cortejando a Graciela Arias Ávalos una estudiante de Bachillerato de ciencias químicas de la Escuela Nacional Preparatoria de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México). Graciela aceptaba su amistad y de hecho al parecer tenían bastante buena relación. Goyo estaba completamente enamorado de Graciela, la cual solo lo veía como un amigo.

Esa tarde Goyo le ofreció a Graciela llevarla a su casa después de clase. Al llegar a la casa de Graciela y todavía en el coche, Goyo decidió confesarle su amor. Al parecer Graciela fue sumamente educada y lo rechazó, lo que causó que Goyo intentara besarla, a la fuerza.

La reacción de Graciela fue de esperar, le dió una bofetada, la de Goyo no lo fue tanto. Goyo arrancó la manija de la puerta del coche y empezó a golpear a Graciela en la cabeza continuamente, hasta asesinarla. La llevó a su casa, la dejó varias horas acostada encima de su cama, la envolvió en las sabanas y la enterró. Graciela era hija de uno de los abogados penitenciarios más importantes de la ciudad, un problema más para Goyo.

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No sé sabe muy bien la causa pero el mismo Goyo le pidió a su madre que lo encerrara en un centro psiquiátrico ya que había perdido completamente la razón.

Hasta ahora nadie lo vinculaba con ningún crimen.

Semanas después se acercó a interrogarlo un agente de la policía por la desaparición de Graciela.

Al interrogarlo Goyo sacó de su bolsillo una tiza y le dijo al agente que era una pastilla para hacerse invisible. Se tomo la pastilla y al parecer empezó a “actuar” …. sin embargo, hacerse el loco no le sirvió ya que después de unos minutos se derrumbó y confesó no solo el asesinato de Graciela, sinó todos sus crímenes.

A las 3 de la tarde la policía llevó a Goyo a su casa y solo al abrir la puerta del jardín vieron un pie que sobresalía … al parecer, el espacio realmente se había terminado. Les dijo todo acerca de cada crimen y les confesó que era consciente de sus crimenes.

Poco después se dictó sentencia y fue llevado al Palacio Negro de Lecumberri, donde entró en el pasillo para enfermos mentales.

Sus abogados lograron cambiar la sentencia y fue llevado a un manicomio donde le dieron electroshocks y otros tratamientos. El padre de Graciela no pudo hacer nada.

Súbitamente, Goyo empezó a tener increíbles comodidades, le daban clases de Psicología por el propio director del manicomio, entraba y salía de la biblioteca sin permiso, he inclusive se iba al cine …con chicas.

5 años después de vivir como un rey se fugó con otro de los enfermos y lograron llegar hasta Oaxaca(366,62 km de la Ciudad de México). Logró estar 20 días libre. Cuando lo detuvieron alegó que estaba de vacaciones.

Al volver, lo metieron en Lecumberri y ahí empezó a estudiar y lograr sacarse la carrera de abogado, se litigia. Escribió varios libros y biografías de asesinos en serie famosos. Aprendió a tocar el piano ya que su madre le regaló un piano que le permitieron tener dentro de su celda. Le permitían escuchar ópera con su propia gramola. Y no solo eso, dirigió una revista, se casó y tuvo varios hijos. Los cuales pudo mantener gracias a los ingresos que obtenía de una tienda de abarrotes que abrió dentro de la cárcel y de la venta de sus libros, que fueron todo un éxito.

Ahora es donde viene la parte macabra y no por tratarse de fantasmas o algo por el estilo.

En 1976, Goyo decide pedir un indulto al propio presidente de la nación… y este al considerar a Goyo una celebridad, se lo da. El 8 de Septiembre de ese año, el estrangulador de Tacubaya abandona la cárcel.

Pero la cosa no se queda ahí, lo deciden invitar a la Cámara de Diputados donde se le recibe con todos los honores y le dicen que está invitado… Por que han decidido hacerle un homenaje. Donde ofrece un rotundo discurso en la tribuna por donde han pasado todos los presidentes de la república. Al concluir se le despide con una ovación de pie y se le nombra ejemplo a seguir por todos los ciudadanos del país y como además, un claro ejemplo de rehabilitación.

Algunos otros datos macabros que tiene la historia es que la segunda chica a la que asesina fue identificada como Raquel González León. Al enterarse el hermano de la difunta, este muere a causa de un infarto debido a la impresión de la noticia y se le entierra bajo este nombre. 2 meses después, aparece la verdadera Raquel viva. Nunca se pudo identificar al segundo cadáver.

Como ven esta es una historia macabra pero debido a que, ni el padre abogado de Graciela, ni ninguna de las chicas pudo realmente tener la justicia que se merecían y en donde los gobernantes de un país, la prensa, y el pueblo desdieron tratar como héroe a un asesino en serie.