La historia de Myra Savage

Myra Savage , de nombre real Carmen Myra Ballester, fue una prestigiosa médium, demonóloga y mística nacida en Boston, especialmente conocida por su colaboración en la construcción de la casa Winchister.

De padres emigrantes catalán e irlandesa, comienza desde muy joven a interesarse por el espiritismo y todo lo relacionado con lo paranormal.

Tras la muerte de su padre y el consecuente abandono de su madre, Myra empieza a emplear el ocultismo como vía de escape de forma habitual y, es entonces, cuando decide cambiar su apellido por uno que resulte más atractivo para la sociedad americana, adoptando el nombre de Myra Savage.

Durante su adolescencia se gana la vida trabajando en una de las fábricas de armas de la familia Winchister a la vez que comienza a obtener sus primeros beneficios con la lectura de cartas, manos, runas y a realizar sus primeros contactos con los espíritus.

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Será en esa misma fábrica en donde Myra verá aparecer su gran oportunidad.

Llega a oídos de Sarah Winchister, quien sufre de una larga depresión desde la muerte de su marido en 1881 y de su hija Annie en 1866, ambas ocasionadas por accidentes con los rifles de la empresa familiar, que en una de sus fabricas trabaja una chica que se define a si misma como médium.
Sarah, sospechando que la familia Winchister ha sido víctima de una maldición, decide contactar con Myra para que la oriente en la búsqueda de una solución que la impida correr el mismo trágico final que el resto de su familia.

-“Debes construir una casa, pero no terminarla nunca, solo así los espíritus jamás podrán hallar una morada en donde habitar”- son las palabras que Myra le expresa a Sarah.